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jueves, 21 de octubre de 2010

Parade - Consecuencias de un mal uso de la electricidad



El disco más pop (y de título más largo) de Parade, "Consecuencias de un Mal Uso de la Electricidad" (Spicnic, 2000), daba la bienvenida al nuevo milenio con un Antonio Galvañ optimista y pletórico, lleno de energía, aunque con zonas oscuras.

La electrónica sigue predominando, desde la primera canción, "Primer contacto", que comienza con un sintetizador vibrante y la voz clara de Galvañ llenándolo todo. Utiliza uno de los recursos que más se repiten a la hora de contar historias en Parade: presentar una situación triste, o de exclusión, para acabar convirtiendo esa soledad en algo bueno que define al personaje. Así, el emocionante final, con la frase "Adiós, Planeta Tierra. Planeta Tierra, adiós", se convierte en algo esperanzador y bonito. Este mismo recurso aparece en otra de las mejores canciones del disco, esta un poco más cómica, "Niño zombi", que además aborda otro de los temas predilectos de Antonio Galvañ, la infancia, como lo hace también otra de los grandes temas del disco, "Robot 10".

Por otro lado, están las canciones 100% optimistas, como "¡Asteroide!", que casi parece hecha para la pista de baile, la graciosa "Mi Erizo", ya un clásico de Parade o "Radio", concebida como un himno.

Se comienza a percibir un interés por la instrumentación más allá de los sintetizadores, sobre todo en la canción que da título al disco, en la que cuenta el mito de Frankenstein acompañado de violines y percusión, consiguiendo convertirse en el mejor tema, con una intensidad y un dramatismo soberbios.

El cupo de versiones lo llena esta vez "Jamás Seré Feliz", que transforma el punk de los Intronautas en un drama electrónico, superando a la original con creces.

Las referencias, aparte de las ya mencionadas, esta vez apuntan a Superman ("Lex Luthor Sha la la"), a las "Crónicas Marcianas" (1950) de Ray Bradbury y a Mazinger Z.

A pesar de no ser un grupo complicado, este segundo disco de Parade se hace un poco largo, y excepto honrosas excepciones, por lo general no ha envejecido todo lo bien que se esperaba. Aún así, mantiene la genialidad de su alma mater y contiene algunas de las joyas más apreciadas por la legión de fans del grupo de Murcia.

Texto extraído de la fonoteca.

miércoles, 21 de abril de 2010

Parade - La Fortaleza de la Soledad



"La Fortaleza de la Soledad" (Jabalina, 2009), es un disco conceptual un tanto sui generis, como todo en Parade. El caso es que contiene quince canciones, pero siete de ellas están agrupadas en la serie "Rainbows Avenue", que cuenta una historia de amor por capítulos (tres en concreto), e intercaladas entre los fragmentos de "Rainbows Avenue" van apareciendo canciones que nada tienen que ver con el concepto. Aun así, no es un disco deslavazado, pues Parade sigue fiel a su estilo

De este modo, hay que ver "La Fortaleza de la Soledad" como dos discos, o como uno doble, sin tener en cuenta su duración. "Rainbows Avenue I", compuesta por "Rainbows Avenue" y "Don Ricardo Pasea" presenta a Don Ricardo, un hombre solitario que vive en Rainbows Avenue, una calle con espíritu de Las Vegas llena de capillas para casarse en un arrebato. Dolorosa paradoja la de Don Ricardo, que casa a miles de personas y vive solo esperando el amor. "Rainbows Avenue II" habla de una novia abandonada en el altar que es consolada por Don Ricardo. Ella es Soledad, que pronto robará el corazón de Don Ricardo. La tercera parte, compuesta por "La rosa en el ojal", "Marcha nupcial" y "Soledad sola", relata la historia de amor de Don Ricardo y Doña Soledad, dos corazones rotos y solitarios que se unen, para, como no podía ser de otra forma, terminar con una despedida.

El resto del disco sigue los parámetros de los últimos trabajos de la banda, con canciones pop basadas en el piano, ritmos alegres y temática fantástica ("Stephen Hawkin", la gran "Proyecto Genoma") y popular ("Series", que va de eso, de series, o el extraño homenaje a Bob Dylan en "El aerolito Dylan").

Sin bajar demasiado la calidad de sus composiciones, terreno en el que es único, la verdad es que al quinto album de Parade le falta el factor sorpresa de otros tiempos, pero no tiene por qué ser algo negativo. Más bien demuestra que Antonio Galvañ tiene más claro que nunca lo que hace, además lo hace bien.


Texto extraído de lafonoteca.net

jueves, 14 de enero de 2010

Parade - Intonarumore




Me llegó ayer así que todavía no he tenido tiempo de degustarlo como es debido, pero de primeras no defrauda. Un cd con una selección de la discografía de Parade en Spicnic (falta ¡Llama!, pero bueno) y un segundo CD con muchísimas rarezas, versiones (espectacular la de Carne, huesos y tú de Dinarama) y canciones repartidas por recopilatorios, algunas conocidas (está incluida su participación en el homenaje a Family), optras ahbituales de sus directos ("La canción de Mothra") y otras que son verdaderas joyas.

Un placer tener nuevo material tan solo unos meses más tarde de "La fortaleza de la soledad". En breve, haré mi reseña para La Fonoteca de este recopilatorio.

Y el artwork de Mario Feal es simplemente perfecto.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Parade - Inteligencia Artificial



Sin duda, "Inteligencia Artificial" (Spicnic, 2003) es el álbum más ambicioso de Parade, y más que un cambio, supone una evolución a pasos forzados en su sonido. Esta vez Antonio Galvañ decide rodearse de instrumentos, muchos instrumentos, y orquestar sus canciones, dándoles un aire mucho más cálido. Con predominio del piano, el profesor de música de Yecla construye una colección de canciones superiores, dando carpetazo a su etapa electrónica (ojo, sigue utilizando bases y sintetizadores, pero ya no son los protagonistas), y abriéndose por completo a la canción europea, sobre todo la francesa y la italiana, pero también con algunos toques de folklore y música clásica y, sorpresa, al pasodoble, que no desentona en absoluto.

Solo con los temazos "¡Llama!", "Nickel Chromo", "Bucle surf", "Área 51 (del corazón)" y "No connections" podríamos hablar de un disco mayor, pero lo mejor viene cuando uno descubre que del resto no sobra nada, todas las canciones tienen algo que las hace especiales. La mezcla de estilos juega a favor de Parade, que consigue el punto perfecto entre su universo de ciencia ficción y pop y la música más tradicional, que malea a su antojo.

"Inteligencia Artificial" se abre con la dramática "Romance Morlock", que tira de épica (y de H.G. Wells) para hablar de amores imposibles. La soledad vuelve a estar presente en la rockera "Nickel chromo", la más sci-fi de todo el disco, con un planeta Tierra arrasado y sin futuro. Pero las cotas de poética más altas las alcanzan "Bucle surf", un relato futurista sobre videojuegos con un aire de electrónica francesa y "¡Llama!", uno de los pasodobles del disco, en el que utiliza la Guerra Fría para tratar, una vez más, la incomunicación y los amores frustrados.

Cabe destacar la belleza acústica de "Se positivo, acepta el silicio", los acordeones a la italiana de "No connections" o la referencia a "Aliens, el Regreso" (James Cameron, 1986) de "Corre, Newt", que nos recuerda que una vez Parade fue una banda de tecno-pop.

Las catorce canciones que componen el tercer álbum de Parade son un lujo en todos los sentidos: letras ingeniosas, emocionantes y nada previsibles, acompañadas por un sinfín de estilos que se adaptan como un guante, y que se zafan de prejuicios, poniendo como único límite los gustos de Antonio Galvañ. Sin duda, uno de los grandes discos de esta primera década del siglo XXI.

Texto extraído de La Fonoteca

miércoles, 21 de octubre de 2009

Parade - Parade como el jovencito Frankenstein



Tras quedarse sin discográfica, Parade grabó esta maqueta un tanto particular. Cual Mary Shelley, Antonio Galvañ cogió a sus criaturas y les dio vida otra vez, con una nueva cara, haciendo que sonaran menos electrónicas, añadiendo arreglos más acústicos y dándoles un toque más "de verdad". Las revisiones de Metaluna, Sé positivo, acepta el silicio, Todas las estrellas, Area 51 (del corazón) o Estación espacial son magníficas, muy diferentes de las originales, demostrando que sus temas funcionan con cualquier traje. 9 canciones muy significativas en la discografía de este compositor murciano que se merece el cielo y mucho más, por ofrecernos composiciones tan bonitas y particulares.
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